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Guía práctica: cómo hacer un buen inventario de un piso amueblado

Guía práctica: cómo hacer un buen inventario de un piso amueblado

Por qué conviene tener un inventario firmado

En un piso amueblado, la mayoría de los desacuerdos al final del alquiler vienen de lo mismo: nadie recuerda con precisión qué había, cuántas piezas eran ni en qué estado estaban. Un inventario firmado al inicio convierte esas dudas en datos y protege tanto al propietario como al inquilino.

Conviene que el inventario se anexe al contrato y que ambas partes conserven una copia. Si el contrato menciona expresamente el inventario como anexo, queda claro que forma parte del acuerdo. Para cuestiones legales concretas, consulta a un profesional.

Cómo describir el estado de cada elemento

Usa una escala sencilla y la misma para todo el piso: N (nuevo), B (bueno), U (usado, con desgaste normal) y D (deteriorado). Lo importante es que ambas partes entiendan igual cada letra antes de empezar.

Complementa la letra con una descripción breve: dónde está el defecto, qué tamaño tiene y si afecta al uso. «Arañazo de 5 cm en la puerta del armario» es mucho más útil que «con marcas».

Fotos que sí sirven

Haz una foto general de cada estancia y primeros planos de los defectos. Numera las fotos en el mismo orden que el inventario y anótalas en el registro con fecha. Si tu móvil guarda la fecha en los datos de la imagen, mejor.

Guarda las fotos en una carpeta con el nombre de la dirección y haz una copia de seguridad. Si imprimes alguna, pégala en las hojas de notas, indicando su número.

Fianza, desgaste normal y reparaciones

En un alquiler de vivienda habitual, la fianza legal es de una mensualidad de renta, y se deposita en el organismo de tu comunidad autónoma. Comprueba allí el procedimiento exacto. Las garantías adicionales tienen límites que conviene revisar en la normativa vigente.

El desgaste por el uso normal no suele ser responsabilidad del inquilino; los daños por mal uso, sí. El inventario ayuda a distinguirlos, porque muestra cómo estaba cada cosa al entrar. Cuando haya un coste, anota el importe real con factura o presupuesto, no una cifra estimada.