Guía para llevar al día las cuentas de tus alquileres
Guía para llevar al día las cuentas de tus alquileres
Qué datos conviene registrar siempre
Para controlar bien un alquiler hacen falta pocos datos, pero constantes: qué cobras y cuándo, qué has pagado y por qué, y cuánto queda al final. Registrar cada cobro en el momento evita discusiones con el inquilino y te permite detectar un retraso el mismo día en que ocurre, no al cabo de dos meses.
Anota también los datos del contrato que condicionan tu dinero: fecha de inicio, renta, fianza, día de cobro y fecha de actualización. Tenerlos en una ficha por inmueble te ahorra buscar en el contrato cada vez.
Gastos habituales de un piso alquilado
Los gastos más comunes son el IBI, la cuota de la comunidad, el seguro del hogar, las reparaciones y el mantenimiento, y los suministros que pagues tú. Si tienes hipoteca, anota por separado los intereses, porque no es lo mismo que la cuota total. También puede haber gastos de gestoría o administración, limpieza entre inquilinos y tasa de basuras.
Guarda siempre la factura o el recibo y apunta en la hoja el proveedor y una nota con el motivo. Distingue las reparaciones de las mejoras y de la compra de mobiliario, porque se suelen tratar de forma distinta a efectos fiscales; ante la duda, pregunta a tu gestor antes de decidir.
Cómo calcular el beneficio real de cada inmueble
El beneficio mensual es sencillo: lo que has cobrado menos lo que has gastado. Pero un mes aislado engaña, porque hay gastos que llegan una vez al año, como el IBI o el seguro. Por eso conviene mirar el beneficio de varios meses o del año completo antes de sacar conclusiones.
Compara después los inmuebles entre sí. Si una vivienda te deja mucho menos que otra similar, revisa si la renta está por debajo del mercado, si tiene muchos impagos o si acumula reparaciones. Esa comparación es la que te ayuda a decidir si actualizar la renta, revisar los gastos o cambiar la forma de gestionar ese inmueble.
La fianza no es un ingreso
La fianza que te entrega el inquilino es un depósito: en general tendrás que devolverla al terminar el contrato, y en muchas comunidades autónomas debes depositarla en el organismo correspondiente. Por eso no debe sumarse al beneficio del mes en que la cobras.
En esta plantilla basta con registrarla en «Cobros» con el concepto «Fianza»: queda anotada, pero no se incluye en el cobrado del mes. Si tienes dudas sobre su tratamiento fiscal, consúltalas con tu gestor.