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¿Cómo hacer un plan de negocio?

Cómo empezar un plan de negocio sin complicarte

Qué es un plan de negocio y para qué sirve de verdad

Un plan de negocio es un documento donde explicas qué vas a vender, a quién, cómo lo harás y cuánto dinero necesitas y esperas ganar. Sirve sobre todo para ti: te obliga a pensar antes de gastar y detecta problemas cuando todavía son baratos de arreglar.

No hace falta que sea largo ni que tenga un formato académico. Para un negocio pequeño, un plan útil cabe en 10 a 15 páginas y combina un texto breve con unas pocas tablas de números: inversión, gastos, ventas y tesorería.

También puede servirte para hablar con una gestoría, un banco, un socio o una entidad que ofrezca ayudas. Cuanto más claras sean tus cifras y tus hipótesis, más fácil será que alguien te pueda orientar.

Los cinco números que debes conocer antes de empezar

Primero, el margen por unidad: precio de venta sin IVA menos el coste variable de cada venta. Segundo, tus gastos fijos mensuales, que pagas aunque no vendas. Tercero, el punto de equilibrio: gastos fijos divididos entre el margen por unidad, que te dice cuánto debes vender para no perder dinero.

Cuarto, la inversión inicial, es decir, lo que necesitas poner antes de ingresar el primer euro. Y quinto, tu saldo de tesorería mes a mes, que te dice si tendrás dinero en la cuenta para pagar cuando toque, incluido el IVA y los impuestos trimestrales.

Si solo tienes tiempo de calcular una cosa, que sea el punto de equilibrio con tu propio sueldo incluido. Si la cifra de ventas necesaria es mayor que tu capacidad de producir o de captar clientes, conviene replantear precios, costes u oferta antes de empezar.

Errores frecuentes al hacer la previsión financiera

El error más común es mezclar importes con y sin IVA. El IVA que cobras a tus clientes no es ingreso tuyo, y el que pagas a proveedores puede ser deducible según tu actividad y régimen. Trabaja con importes sin IVA y reserva aparte el dinero del IVA a ingresar.

Otro error habitual es olvidar gastos pequeños pero constantes: gestoría, comisiones de cobro, seguro, software, desplazamientos, material de oficina o renovaciones anuales. Sumados, pueden pesar más que un gasto grande puntual.

Por último, muchas personas suponen que venderán desde el primer mes lo mismo que venderán dentro de un año. Lo normal es que las ventas crezcan poco a poco, así que es mejor planificar con un arranque lento y comprobar que el colchón de tesorería te permite aguantar ese periodo.