Se desangra en los brazos de su hijo

A Simón Alejandro Urdaneta le dispararon para quitarle una moto en la entrada de su casa. Los homicidas huyeron sin el vehículo. La Policía indicó que a la víctima le dispararon en el pecho. Presumen que lo atacó una banda de Santa Cruz de Mara 

A Simón Alejandro Urdaneta, de 42 años, le dieron un balazo en el pecho ayer, y fue un hijo adolescente quien escuchó el balazo y lo vio desangrarse en la puerta de su casa, en un sector rural del municipio Mara llamado Santa Lucía. Luz Beltrán, sobrina de Simón, describió el lugar como una antigua granja con pequeñas casas y grandes patios. Las viviendas están separadas por varios metros, poco poblada, sin muchos servicios básicos y menos alumbrado público. 

Simón era vigilante nocturno en una empresa del sector Nueva Lucha y durante el día era mototaxista particular. Aprovechaba el prohibido descanso en su empleo para cobrar fuerzas frente al volante durante el día. La madrugada del viernes era su tiempo libre, así que llegó a la casa que compartía con su esposa y sus cinco hijos. Durmió toda la noche y despertó a las 4.00 de la mañana para tener suficiente dinero a la hora del almuerzo. 

Salió a las 5.00 de la mañana de su casa. Aún oscurecía cuando su hijo, que ya estaba despierto, escuchó una detonación minutos después de ver a su padre salir en la moto. Se asomó y lo vio en el piso, boca arriba, respirando con dificultad y sangrando desde el pecho. Cuando corrió hasta la entrada vio como un muchacho trataba de encender la moto, al no lograrlo la dejó intempestivamente y corrió a la calle contigua acompañado de otro joven. 

Cuando el adolescente se acercó a su padre, confirmó que lo habían herido. El hombre balbuceaba en medio de su agonía a la vez que esperaba que, entre metros y metros de separación, llegara algún vecino a socorrerlo. Casi a las 6.00 de la mañana consiguieron un carro para llevarlo al centro asistencial. En el camino no pudo describir a los asesinos, pero sí aseguró que cuando lo sometieron se negó a entregar la moto y le quitó las llaves al vehículo aprovechando que tenía una falla en el encendido. Sabía que los criminales no se la podrían llevar. 

Deceso

A la altura del sector Gato Rey, a pocos kilómetros de La Sierrita, Simón Alejandro murió en las piernas de su hijo. Ya había perdido mucha sangre y en el Centro de Diagnóstico Integral se conformaron con oficializar el deceso a través de un documento. Hoy la esposa del vigilante es interrogada en la Policía científica, sus hijos lo lloran en medio de la confusión y los asesinos se esfumaron gracias a la falta de alumbrado público. 

Luz Beltrán lloraba a su tío ayer ,más con cara de incomprensión que de dolor. Asegura que en ese sector no hay delincuentes y que fue Simón una de las pocas víctimas que se registran ahí cada año. Al señor lo enterrarán mañana. 

 

«Mi tío trabaja día y noche para sus hijos y arriesgaba su vida al salir en la oscuridad porque no tenía remedio. Lo mataron por una moto que ni siquiera se la llevaron los delincuentes».

Luz Beltrán. Sobrina del occiso. 

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