Prorusos toman sede ministerial en Ucrania

Los activistas prorrusos exhibieron ayer su fuerza frente a Kiev, al tomar la sede regional del Ministerio de Interior y también las comisarías de la policía en las ciudades de Sláviansk, Druzhkovka y Krasni Limán, todas en la región de Donetsk, en el sureste rusohablante de Ucrania

Los activistas prorrusos exhibieron ayer su fuerza frente a Kiev, al tomar la sede regional del Ministerio de Interior y también las comisarías de la policía en las ciudades de Sláviansk, Druzhkovka y Krasni Limán, todas en la región de Donetsk, en el sureste rusohablante de Ucrania.

«Esto es una rebelión popular. Hemos venido hasta aquí para preguntar a la policía si está con el pueblo y nos ha respondido que sí. Somos representantes del pueblo de Donbass (región hullera del sureste ucraniano)», dijo a EFE un hombre con la cara tapada dentro del edificio ministerial.

Los agentes que se encontraban en el inmueble dejaron entrar sin oponer ninguna resistencia a un grupo de activistas de la llamada República Popular de Donetsk (RPD), algunos vestidos con uniformes de camuflaje, armados con bates de béisbol y con la cara tapada.

«Aquí no ha habido asalto. Hemos entrado de forma pacífica. El jefe de la policía regional (Konstantín Pozhidáyev), puesto aquí por Kiev, ha salido a hablar con nosotros y ha dimitido. Los policías se han puesto de nuestro lado», explicó otro activista, oculto por un gorro y unas gafas de sol.

Poco después, los activistas salieron del edificio para dejarlo en manos de un grupo de agentes de la policía antidisturbios «Berkut», que entraron en la sede gubernamental uniformados y armados con fusiles de asalto Kalashnikov.

A media tarde, esos mismos agentes «Berkut», cuyo cuerpo policial quieren disolver las nuevas autoridades ucranianas por haber hecho frente a los manifestantes del Maidán en Kiev, fueron tratados como héroes en el campamento del Antimaidán levantado frente a la sede del Gobierno regional de Donetsk.

Alrededor de dos mil personas volvieron a concentrarse frente al edificio tomado hace casi una semana por los prorrusos para exigir, una vez más, la celebración de un referéndum para determinar el estatus territorial de la región.

«Cuando eran ellos los que estaban en las calles de Kiev, a nosotros nos llamaban delincuentes y provocadores, mientras que ellos se llamaban a sí mismos patriotas», se queja Ludmila en alusión a las nuevas autoridades ucranianas y la forma en la que llegaron al poder tras liderar una protesta popular.

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